
Hoy estreno un nuevo uso del blog. Durante los próximos meses y junto a las entradas habituales, va a tomar la forma de una bitácora donde voy a compartir impresiones y contenidos relacionados con el máster que estoy cursando. Tampoco cambia la tónica: voy a hablar de buscadores, SEO, analítica web y tal vez algo de web semántica, pero siempre en estrecha relación con el temario del máster, a medida que este vaya avanzando.
Esta semana, en el máster, centrábamos nuestra atención en la cuestión de la privacidad en los buscadores generalistas. En un estupendo artículo de Mari-Carmen Marcos nos hemos acercado al problema ético que representa para los motores de búsqueda disponer de los datos personales de sus usuarios. La solución no es sencilla, no podemos prescindir de los buscadores y una actitud de desconfianza total va a ser, con seguridad, contraproducente para nosotros mismos.
Hace algún tiempo abordaba esta cuestión en el blog y lo hacía con estas palabras:
Un caso similar es el de los buscadores (Google, Bing, Yahoo, etc.), en apariencia gratuitos, pero que almacenan la información de las búsquedas que hacemos por un tiempo indeterminado. Con esa información elaboran perfiles con el fin de ofrecernos publicidad personalizada. Este es el coste real que tienen estos servicios. Evidentemente, se trata de una práctica legal perfectamente detallada en la política de privacidad de los buscadores (por ejemplo la de Google o la de Yahoo) y es posible que esta publicidad nos resulte incluso útil en muchos casos. El problema estriba en que no conocemos dónde está el límite, desconocemos qué otros usos podrían dar a nuestros datos. No se trata sólo de la publicidad, más o menos interesante, sino de que estos datos podrían ser cruzados y cedidos a terceros con fines estadísticos o comerciales. Estas son las reglas del juego y las aceptamos implícitamente cuando utilizamos estos motores de búsqueda.
A partir de aquí, propuse una solución -al menos parcial- a este problema: el buscador DuckDuckGo. Básicamente, se trata de un motor de búsqueda que no recopila ni comparte la información personal de sus usuarios, no requiere registro y las cookies que almacena son sólo relativas a nuestra configuración personalizada del buscador (tipo de letra, colores, región predeterminada, etc.). La integración con Wolfram Alpha es otro extra que puede llegar a hacer más atractivo este motor de búsqueda.
He estado utilizando esta solución durante meses como buscador secundario, pero recientemente me he preguntado si podría usarse como motor de búsqueda principal, para todos los días. La conclusión a la que llego tras comparar los resultados que ofrece con los de Google, es que no. Porque hay algo que no debemos perder de vista cuando analizamos un buscador: lo más importante, desde el punto de vista del usuario (y que determinará el éxito del motor) es su nivel de satisfacción con los resultados obtenidos. Poco importará a medio-largo plazo que un buscador respete más o menos la privacidad de aquellos que lo consultan, si éste no logra responder con un alto índice de relevancia a las preguntas formuladas. Las búsquedas en DuckDuckGo no suelen producir resultados plenamente satisfactorios, dos son los problemas que originan esto:
- el crawler: el web crawling y el indexado es una actividad realmente cara, tanto es así que, en la actualidad, sólo dos de los tres grandes buscadores tienen crawlers propios indexando la web (Yahoo emplea el de Bing desde 2010). Así pues, DuckDuckGo se apoya en Bing para esta tarea, lo que significa que su lista de fuentes es la misma. Por otra parte, DuckDuckGo afirma que se nutre de más de 50 fuentes, entre ellas Wolfram Alpha o Blekko, funciona en esencia como un metabuscador. La pregunta sería si todas estas fuentes son relevantes y si el resultado de fusionarlas va a traducirse en aquello que buscaba el usuario.
- el algoritmo de ranking: por si lo anterior no ofreciera suficientes dudas, descubrimos que el algoritmo de ranking que emplea DuckDuckGo se basa únicamente en la importancia de los enlaces entrantes, lo que termina siendo una aproximación demasiado simple (Pagerank se basa, además de en este, en muchísimos más factores).
Con todo esto, nos podemos preguntar qué justificación tiene emplear un buscador como este. Tiene algunas funciones adicionales interesantes, como !Bang (una serie de combinaciones de atajos de teclado) o la ya mencionada integración con Wolfram Alpha. Si los resultados que nos ofrece unidos a su interfaz minimalista nos convencen, podremos sacar provecho de este buscador. Pero en último término, siempre vamos a necesitar que el motor de búsqueda nos de exactamente lo que necesitamos, ahí es donde Google destaca y es lo que lo hace imprescindible para los usuarios a día de hoy. Siempre podemos activar el modo Private Browsing en nuestro navegador o desactivar las cookies si lo creemos conveniente.
¿Y vosotros? ¿Conocéis algún buscador de este tipo?
Lectura recomendada: Dissecting the Duck – DuckDuckGo and web search in general












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